19.4.15

180.

Algunos encargos son como ventanas que se abren a paisajes nocturnos. Hacen que me adentre en rincones inhabitados, inseguros, inestables. Me alejan de lo que está al otro lado durante una larga temporada. No es una cuestión de técnica, de falta de recursos o ideas, ni suponen un reto en cuanto a realización. Es algo más complejo. Tiene que ver con asimilar dónde están los límites. Mis límites; más allá de los marcos de esa ventana, más allá de ese paisaje que observo. También tiene que ver con encontrar un equilibrio. Mi equilibrio; entre lo que deseo y lo que debo hacer en un momento dado. Tiene mucho que ver con la parte de mí que libero durante el proceso. Con la luz que siento que se me escurre entre las manos, con el ánimo que se apaga, con el cansancio que no es físico... Pero, sobre todo - cuando la vista se acostumbra a la oscuridad y se distinguen las formas con más claridad - se trata de aceptar que estos paisajes son también parte del camino. Una ventana siempre debe ser una oportunidad que se abre, aunque cueste reconocer lo que hay al otro lado.

5.4.15

179.

Hace poco, durante una conversación, medio en serio medio en broma alguien me dijo: "yo de mayor quiero ser como tú". Fue un comentario sin importancia, pero le he estado dando vueltas desde entonces para acabar llegando a la conclusión de que a día de hoy soy la versión más fiel de mi 'yo' del pasado, de cuando era una niña. No, no estoy diciendo que me haya vuelto infantil, todo lo contrario. Creo que he logrado asimilar y madurar algunos de esos aspectos que más me definían de pequeña y que, en algunas épocas, fui perdiendo por el camino. Entre otras cosas, me gustaba mucho bailar. Pero esta timidez innata provocaba que yo fuese mi única espectadora. Bailaba sólo para mí, pero lo disfrutaba muchísimo (seguro que algunas personas que estáis leyendo esto os sentiréis indentificadas ^_^). 

Tengo claro que la cerámica es mi pasión y es una actividad que me engancha, pero el torno se ha convertido en el gran enemigo de mi espalda y esto me estaba empezando a pasar factura hasta que decidí ponerle solución... Así fue como, por uno de estos guiños inesperados del azar, en septiembre del año pasado me apunté a clases de danza contemporánea. Lo que comenzó siendo una decisión terapéutica se ha convertido en una parte más de mi día a día. 

Pina Bausch, una de las figuras más relevantes de la danza contemporánea, hizo célebre la frase: "Dance, dance, otherwise we are lost" ("Bailad, bailad, de lo contrario estamos perdidos") y, aunque yo no estaba perdida, sí que me ha ayudado a recuperar esa parte de mí que no paraba quieta en cuanto escuchaba música.


Esta foto es de un instante especialmente emotivo para mí. La cosa se ha puesto tan seria, que mis compañeras de danza y yo hemos iniciado una pequeña gira que hace tres semanas nos llevó a un pequeño pueblo de Portugal. Antes de actuar, cuando llegamos al camerino del teatro, nuestra profesora (Rut Balvís) nos había preparado una pequeña sorpresa... Un vaso con una flor, un poco de chocolate y una frase - diferente para cada una. En mi nota estaba escrito: "Que aparezca tu lugar donde dejar el cuerpo danzar". Creo que la voy a enmarcar, en serio, porque se puede aplicar a tantas esferas de nuestra vida. Encontrar nuestro lugar. Independientemente de si éste es un instante recuperado de nuestro pasado, una seña de identidad de nuestra infancia. A pesar de los años que hayan pasado. Y dejarnos llevar, por el movimiento.



22.3.15

178.

Hace casi un año que me he mudado a esta casa comenzando así un nuevo ciclo. Me encanta la luz que entra por las ventanas y las vistas... Esos árboles están ahí desde hace mucho tiempo. Yo ya los observaba antes, cuando paseaba por esta zona, pero no con tanto detenimiento. Ahora he podido seguir todo el proceso, cada día, desde mi ventana.

Semanas atrás, cuando la primavera comenzaba a asomar tímidamente, decidí documentar de forma fotográfica la floración de estos magnolios. Se me ocurrió hacer una especie de diario de llegada de la nueva estación. A pesar de que todo es un ciclo, de que cada año esas ramas vuelven a llenarse con estas flores tan hermosas, rotundas y, a la vez, delicadas, este proceso siempre es diferente y único. Creo que así somos nosotros también, estación tras estación.

1 de marzo
 3 de marzo
5 de marzo
7 de marzo
8 de marzo


10 de marzo
13 de marzo

16 de marzo

Los últimos días de invierno han sido complicados, sobre todo anímicamente, pero llevo unos días sintiendo como si también a mí me hubiesen brotado ramas en mis extremidades y como éstas, a su vez, se han ido llenando de hojas y flores. Creo que ha comenzado un nuevo ciclo, una nueva estación. De alguna manera yo también he florecido.


20 de marzo
20 de marzo

15.3.15

177.

Tengo varias novedades en el tintero que me apetece muchísimo compartir con vosotros: proyectos, colaboraciones, encargos,... pero se da la circunstancia de que todavía no puedo desvelarlos, ¡y no veáis lo que me cuesta estar callada! Por eso he estado un poco ausente en las redes sociales durante estas semanas. Sin embargo, últimamente he notado más que nunca vuestra presencia al otro lado de la pantalla; en cada foto que he publicado en facebook siento que estáis ahí apoyándome y lo mismo está sucediendo en Instagram (@hello_vero), donde la familia ha crecido de una manera increíble a lo largo de estas últimas semanas. Tal es así que en mi perfil de facebook ya sois más de 1900 y en IG, esta misma mañana, el contador ha superado los 2100 seguidores!! ¡Qué barbaridad! Comprenderéis que, a pesar de la alegría enorme que todo esto me provoca, me cueste creerlo... ¡quién me lo iba a decir a mí!

Por este motivo he decidido organizar un pequeño sorteo pues es la única manera que he encontrado para daros las gracias por acompañarme en este viaje. Espero que os guste la pieza que he escogido - esta taza junto con una cucharita - ya que es una de mis favoritas!!

Mañana, lunes 16 de marzo, publicaré una foto tanto en mi perfil de facebook como en IG indicando las bases para poder participar en el sorteo. ¡Estad atent@s! ^_^

Y, de verdad, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, por todo vuestro cariño!!

22.2.15

176.

Hace poco tuve la ocasión de visitar Londres pero de manera muy fugaz, sólo de paso. Era mi tercera visita a esta ciudad así que se puede decir que más o menos conozco los lugares típicos, más habituales y turísticos. Por eso, esta vez, preferí marcar en el mapa una dirección diferente: el nº 18 de Albion Mews.


Aquí vivió y trabajó Lucie Rie, una de las mejores ceramistas del siglo XX y, para mí, una gran referencia y fuente de inspiración. Me encanta su trabajo por múltiples motivos pero, principalmente, por su elegancia y sencillez (eso tan difícil de alcanzar). Así que pasear un viernes por la mañana por esa calle -casi escondida- que tantas veces habrá recorrido ella, me emocionó muchísimo. Su casa/estudio se encuentra en una especie de callejuela interior donde se ubicaban antiguamente las cocheras. Ahora parece un lugar fantasma, semi-abandonado; está invadida por una frondosa vegetación que oculta incluso esa ventana de la planta baja tras la que en una época, hace mucho tiempo, seguramente se le podría ver trabajar.


Apenas pude sacar un par de fotos decentes, preferí quedarme allí quieta, frente a su puerta, deseando haber podido conocerla... y, quizás, haberle dicho que algún día me gustaría ser como ella. De vuelta, en la calle principal que lleva a uno de los laterales de Hyde Park me alegré de haber encontrado esa pequeña isla en medio de la ciudad y que ésta forme parte de mi mapa personal de Londres.


11.2.15

175.



El invierno ha decidido instalarse de manera rotunda en cada rincón. El frío es denso, casi se puede tocar desde hace unos días. A las 7:30 de la mañana, es muy dificil abandonar esa especie de refugio que son las sábanas. Además, es domingo. Pero vuelvo a hacerlo una vez más porque recuerdo cómo me sentí la vez anterior. Media hora más tarde estoy en un bosque invadido por la niebla y la única brújula que siguen mis pasos sobre las hojas secas es el sonido del río. Observo cada detalle, escucho cada movimiento, se levanta un poco el viento y agita algunas hojas. Todo parece ir despertando lentamente. Entonces, decido servirme una taza de esa agua helada que discurre a mis pies porque sé que en ese instante, cuando los primeros rayos de sol se empiezan a colar entre las ramas, hay más personas que, como yo, han vencido a la pereza y se han levantado para fotografiar algo tan intangible como un amanecer. Ha vuelto a merecer la pena y, por eso, brindo.


* 'DESPIERTA' es un proyecto fotográfico de Álvaro Sanz. Puedes leer más sobre este evento en el siguiente enlace: click.
* Podéis leer la crónica que escribí en este blog de la edición anterior, en verano, aquí


4.2.15

174.

Estocolmo, enero 2015 


"Mientras vagábamos, las nubes han vuelto a reunirse y algunos copos dispersos comienzan su descenso. Caen cada vez más rápido, y pronto dejan fuera de la vista los objetos distantes. La nieve se desploma suavemente sobre los bosques y los campos, sin olvidar ni una sola grieta, junto al río y el lago, sobre la montaña y el valle. En este pacífico instante, los mamíferos están ya recluidos en sus refugios y los pájaros encaramados a sus ramas. Todos los sonidos que escuchamos cuando hace buen tiempo se han fundido en el silencio, todas las laderas, las paredes rocosas y las cercas, el hielo lustroso y las hojas marchitas que hasta entonces no estaban enterradas, se ocultan ahora muda y gradualmente, y se pierden las huellas de los hombres y los animales." 
(Un paseo invernal, Henry David Thoreau)

21.1.15

173.

Creo que se nota bastante que, a nivel profesional, tengo muchas ganas de que suceda 'algo'. No sé exactamente qué es, ni cómo ha de ser, pues no tiene tanto que ver con un cambio sino más bien con una evolución. A estas alturas, me parece que ya tengo una línea que me define a mí y a mis piezas, sin embargo, estoy segura de que me quedan muchos rincones por explorar y me apetece llegar a ellos, indagar... Todas estas sensaciones - aunque ya me habían rondado hace meses - se instalaron en mi cabeza el día que salió este minúsculo jarrón del horno.


Recuerdo perfectamente cada paso durante su elaboración que comenzó un día en el que amasé una pella de barro para tornear un cuenco lanero. Como la bola de arcilla me parecía un poco grande le corté, sin demasiado cuidado, un trozo y lo aparté. Cuando terminé de tornear el cuenco me disponía a limpiar el torno y recoger para marcharme pero entonces ví la minúscula bola que había dejado antes sobre la mesa. Decidí hacer 'algo' con ella. Me costó centrarla pues casi desaparecía entre mis manos y se me ocurrió hacer un pequeño jarrón aunque realmente el barro era tan escaso que las paredes eran demasiado finas y tendían a deformarse. Más o menos conseguí darle forma; hacerle una boca pequeña y un cuerpo redondo. Entonces, limpié el torno, recogí y me marché. 

Al día siguiente, cuando quise retornear el pequeño jarrón (es decir, darle forma por la parte de abajo) me dí cuenta de que iba a ser una tarea muy complicada pues era tan minúsculo que apenas podía anclarlo sobre el plato del torno y si le quitaba demasiado barro me quedaría sin fondo. La verdad es que cuando terminé era de todo menos uniforme así que, aprovechando esta imperfección, le dí un pequeño golpe sobre la mesa de manera que su centro quedó desplazado hacia un lado. Pasaron los días; cuando secó lo suficiente, lo cocí por primera vez y, como salió entero tras la cocción, el siguiente paso era esmaltarlo. Me pareció buena idea probar diferentes esmaltes que hasta ahora no había mezclado entre si y utilicé esta pieza a modo de conejillo de Indias. Una vez más, entró en el horno. Pasados dos días, cuando abrí la puerta para ver la cocción mis ojos se fueron directamente hacia él...

Desde entonces es una de mis piezas favoritas y, aunque pocas veces me quedo con parte de mi trabajo, éste ocupa un lugar especial en mi casa. Me gusta que haya sido fruto del azar, de una serie de acciones involuntarias, encadenadas, sin ninguna intención más que ir haciendo, casi sin meditar. Además, me ha hecho pensar que a veces lo que uno busca acaba llegando cuando menos se lo espera. Sin pretenderlo, este jarrón es un boceto de lo que está por venir.




18.1.15

172.

Cómo cuesta desprenderse de algunas cosas, sobre todo cuando les tienes un cariño especial. Pero, precisamente para que ese cariño permanezca intacto, hay veces que es necesario soltar amarras. Hay despedidas que pueden ser dulces y éste es el caso.

A partir de mañana estarán a la venta en mi tienda online (aquí) los últimos cuencos del modelo que podéis ver en las siguientes fotos. Sí, son los últimos y eso significa que no volverán a estar disponibles. La razón es muy sencilla: llevo dos años realizándolos -¡he perdido la cuenta de cuántos he hecho!- y, aunque mi producción sea a pequeña escala, quiero que continúen siendo algo especial no sólo para mí sino también para vosotros. Quiero que las personas que me los habéis comprado sintáis, de alguna manera, que tenéis algo único en vuestras manos. Yo no soy una fábrica, no me gusta la idea de producir en serie y, además, quiero ir abriendo las puertas a nuevos productos, evolucionar, crecer... y para ello es necesario ir cerrando algunos capítulos. 

Así que si estabais pensando tener uno de estos cuencos pero por una razón u otra no os decidíais, esta vez, sí que sí, es ahora o nunca ^_^


14.1.15

171.


Una mariposa puede parecer delicada, etérea, incluso caprichosa. Sin embargo, sus alas le permiten impulsarse de tal manera que, con su vuelo ligero, es capaz de llegar adonde desee ir. No hay nada más valioso que esa sensación de libertad: v o l a r. Ésta es, pues, la historia de una mariposa que, trazando una ruta aparentemente involuntaria, se posó sobre el hombro de una mujer pasando a formar parte de ella, imprimiéndole toda esa libertad, abriéndole nuevos horizontes, eliminando cualquier barrera, implicándola de manera activa en su futuro.

*

El párrafo anterior es la idea que, en todo momento, estuvo sobrevolando mi cabeza mientras modelaba la pieza que os presento hoy. Pero, vayamos por partes...



Esta figura ha sido uno de los retos más satisfactorios que se me han presentado hasta la fecha. Como es habitual, todo comenzó con un correo electrónico...

Desde la ONG Implicadas no Desenvolvemento se pusieron en contacto conmigo para proponerme la realización de una pieza que se entregaría como galardón en una gala que se celebra, con carácter anual, en el mes de enero. A modo de resumen, este colectivo centra fundamentalmente su trabajo en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres en la India, donde realizan gran parte de sus proyectos de cooperación, y en Galicia, donde realizan una labor de concienciación y sensibilización a través de diversas actividades (si os interesa saber un poco más, podéis encontrar toda la información en su web: aquí).

Las responsables de Implicadas tenían en su mente algo muy especial pues este año dicha gala cumplía diez años de trayectoria y, aunque normalmente el premio siempre se había entregado a una sola persona - 'Implicada del Año' -, esta vez deseaban tener un gesto de cariño con otras entidades y colectivos que son clave dentro de la red de trabajo de esta organización. Por eso, casi como único requisito, era fundamental que la figura pudiese fragmentarse en tres piezas.

Sumando todos estos datos, mi cabeza se puso en marcha y poco a poco le fui dando forma a lo que podéis ver a continuación: una mujer serena pero decidida, con la mirada al frente, que porta sobre una mano una delicada flor de loto y, sobre su hombro, reposa una mariposa dispuesta a levantar el vuelo en cualquier momento. 




En esta otra imagen, podéis ver la figura fragmentada. Intenté que cada parte tuviese algún significado de manera independiente y que sus formas fuesen a la vez armoniosas...
























La gala se celebró el pasado domingo, 11 de enero, en el Teatro Principal de Santiago de Compostela y, por supuesto, yo no me quise perder esta cita. La verdad es que esta vez reconozco sentirme muy orgullosa del resultado así que, cuando desde mi butaca pude ver cómo entregaban cada parte de la figura a cada uno de los premiados, me emocioné como pocas veces me había sucedido hasta ahora. Es difícil de explicar, pero al ver sobre el escenario esa figura que había salido de mis manos me pareció, de repente, algo muy lejano y ajeno a mí. Ahora es parte de unas personas que con su solidaridad y su compromiso diario consiguen que este mundo en el que vivimos sea más equitativo.

No puedo terminar esta entrada sin antes dar las gracias a la junta directiva de Implicadas/os no Desenvolvemento por haber apostado por mí en esta ocasión. ¡Un abrazo!

***

En este álbum con imágenes de Cris Andina Fotografía (haz click aquí) podéis ver las fotos de la gala.