14.1.16

199.

Aquí estoy, con la vista fija en la página en blanco -como es habitual por estas fechas- tratando de poner en orden mis recuerdos y hacer balance del año pasado en el blog. Esta bitácora cumplió cuatro años hace tres días y, aunque ya tengo cierta experiencia escribiendo por aquí, esta vez me ha costado más que de costumbre. El 2015 ha pasado como una exhalación y, sin embargo, han sucedido tantísimas cosas...

Cuando tengo la oportunidad de cruzarme y charlar con alguno de los que me seguís, o cuando recibo vuestros mails, siempre me comentáis que os parece que todo me va muy bien a juzgar por la cantidad de cosas que hago y publico. Imagino que esto se debe principalmente a la manera que tenemos de filtrar la información tanto yo como las personas que desempeñamos una actividad que depende tanto de la promoción a través de las redes sociales. Dentro de unos límites, ya que esto no deja de ser un espacio laboral, yo intento ser lo más transparente posible y, por supuesto, ¡¡todo lo que os he contado ha sucedido!! Pero también es cierto que hay muchas más historias que se quedan en la trastienda, quizá por no ser tan atractivas o de interés para las personas que estáis al otro lado. Realmente ha sido un año bastante duro (de esos años feos a rabiar), menos mal que han pasado también una serie de cosas buenas que han equilibrado la balanza. Es difícil marcar una barrera entre lo personal y lo laboral en una actividad como la mía que depende tanto de la inspiración y la creatividad, pero así es la vida, ¿no? Así que, dejando a un lado los asuntos personales, los problemas que tuve por culpa de la avería del horno y esa pérdida vital a finales de verano que ha marcado tanto mi estado de ánimo en los últimos meses, a nivel profesional creo que mi 2015 se podría bautizar como el año de los GRANDES PASOS.

Para empezar, durante el año pasado me centré principalmente en crecer más a nivel local, en ser parte activa de lo que me rodea y de los orígenes a los que pertenezco, para así poder crecer a otros niveles y llegar a otras personas. Por ello tomé la decisión de presentar mi trabajo a la Fundación Centro Galego da Artesanía e do Deseño de Galicia y, aunque me costó dar el paso (más por autoexigencia que por otra cosa), ahora no podría estar más satisfecha. Gracias a ello, mi cerámica ha estado presente en dos ferias internacionales de gran prestigio: FORMEX (Estocolmo) y Tent & Super Brands (Londres).

He realizado algunos trabajos por encargo que me han puesto en serios aprietos (a nivel creativo y de identidad), pero he aprendido mucho de ello especialmente de cara al futuro. A cambio, gracias a otros encargos, también he sacado lo mejor de mí; recuerdo con especial cariño la pieza que presenté en enero del año pasado para la Gala X Aniversario de la ONG Implicadas no Desenvolvemento o, más recientemente, la colaboración con el grupo Abastos 2.0 para la creación de una vajilla exclusiva que desde hace unos días luce sobre las mesas de su restaurante BarraAtlántica en Madrid.

También he colaborado en proyectos que me han removido por dentro, de esos en los que te embarcas sin pensar en beneficios económicos ni en la trascendencia que podrán tener. Proyectos hechos con el corazón, como el hecho de ceder mis piezas para formar parte del escaparate de la zapatería Moksín en Santiago de Compostela y así poder crear un espacio lleno de vida (podéis leer la historia aquí).

Si algo lamento, es no haber tenido más contacto con vosotros a nivel presencial. Esto se ha debido a que apenas he participado en mercados como en años anteriores - salvo por la Feria de la Primavera en Santiago ¡que ya es una cita ineludible! Por ejemplo, me ha dado mucha pena no haber podido estar en noviembre en Barcelona para participar en el We Love Cats Market. Por otra parte, como a veces me preguntáis por qué no me muevo más, creo que esta es una buena ocasión para aclararlo. Veréis, el tema de los mercados se está volviendo un poco complicado y, en mi opinión, la cosa se resume en el dicho "hasta lo bueno cansa"; creo que en la actualidad hay un exceso de ferias y mercados y el tema se ha diversificado tanto que casi hay más de uno cada fin de semana. Además, las tarifas para participar en muchos de ellos son escandalosamente altas, creedme, y yo no me puedo permitir ni desplazarme tanto ni estar desembolsando esas cantidades cada dos por tres. Menos mal que en este caso hay la otra cara de la historia y he de decir que un año más me encantó abrir las puertas de mi taller en navidades y recibiros durante cuatro días en mi pequeño refugio. Ha sido un placer, de verdad.

Tengo que daros las gracias a todos lo que me seguís activamente a través de facebook e instagram (@veronica_moar), ¡gracias por acompañarme a diario! Pero, aunque mi presencia en estas redes sociales haya aumentado notablemente, al final todo esto tiene una doble lectura. Me explico: lo que de verdad cuenta son los hechos, que ese 'me gusta' se transforme en una venta y poder traspasar, de alguna manera, esa vida virtual. La realidad es que es complicado ganarse un sueldo realizando un oficio como el mío, ser autónoma es una auténtica aventura y una tiene que volverse un poco malabarista a veces. Así que, aunque sé que mis productos no son de primera necesidad, realmente os quiero dar las gracias a aquellos que me habéis apoyado más allá de las redes sociales y, sobre todo, cuando vuestras palabras se han acabado materializando en una compra. Sinceramente, es el mejor impulso que puedo recibir.

En este resumen no me puedo olvidar de toda esa gente tan especial con la que me he cruzado en el camino, personas que sin saberlo me han marcado muchísimo, que me han inspirado y con las que me ha encantado compartir conversaciones. En estas charlas se han perfilado futuras colaboraciones que espero que vayan germinando a lo largo de este año recién estrenado.

Para cerrar este post eterno (me ha salido así para compensar un poco mis recientes ausencias jeje), me gustaría acabar hablando de una de las mejores noticias que me podrían haber dado (yo creo que fue una especie de justicia poética por todos los meses horribilis anteriores). Como lo publiqué a los cuatro vientos seguro que ya sabéis de qué os hablo, pero por si hay algún despistado en la sala, os cuento de nuevo brevemente que el pasado mes de diciembre fui una de las galardonadas en los Premios Artesanía de Galicia entregados en un acto público celebrado en Santiago de Compostela. Se trata de la beca Eloy Gesto y está dotada con 3000€ que irán destinados integramente a ampliar mi formación así que, en cuanto pueda y cierre algunas cosas pendientes, haré mis maletas para viajar muuuy lejos.

Espero, como hasta ahora, seguir pasando por aquí de vez en cuando para haceros partícipes de todo lo que está por llegar. Siempre abierta a las sorpresas. Siempre abierta a la vida, aunque a veces no nos sonría. Siempre dispuesta a crecer. Gracias por leerme y por estar ahí. Un abrazo.

 

6 comentarios:

  1. Enhorabuena por esa beca! Y muchos ánimos y éxitos para este 2016.

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  2. Felicitaciones!
    Te empecé a seguir hace algunos meses. no te agregué a facebuk así que aquí me declaro una despitada presente :)
    mi mamá es cermista, le recomendé tu blog para motivarla, para que le pique el bichito de la autogestión pero bueno, cada uno hace lo que puede con su arte.
    Seguí adelante ArteSana.

    Cariños desde la Argentina

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    1. Muchísimas gracias por tus palabras Bel! Respecto a tu madre, lo que tenga que llegar, llegará! el caso es seguir siempre creciendo ;)

      Un abrazo!

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  3. Hacer balance a veces es duro, pero a veces somos conscientes de que las cosas positivas han sido más de las que creemos. Porque el dolor profundo siempre nubla.

    Has tenido un año productivo, no cabe duda. Espero que el que viene lo sea más. Y con alegría. Siempre co alegría.

    Un beso grande :)

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    1. Gracias bonita, te deseo lo mismo a tí. Y gracias por haberme acompañado durante este año :)

      Un abrazo*

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