6.3.16

202.

 
Entreabrir la puerta y observar, desde la impaciencia, cómo aquello que era tan sólo un trozo de arcilla arrancada de la naturaleza -sin una forma definida- se va transformando en un objeto que perdurará en el tiempo. Me observo las manos, pues son ellas las culpables de este proceso, pero miro con respeto al horno ya que él siempre tiene la última palabra...
*
La cerámica no entiende de prisas.


2 comentarios:

  1. Hola..
    Me encanta todo lo que haces y lo que escribes. Eres una gran inspiración.
    Un fuerte abrazo desde Chile.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario y por pasar por este espacio :)

      Eliminar